Principal Décimas              
                   
Por: ANA MARÍA PINO JORDÁN

Presentación del libro de José Luis Rénique: ¡¡¡¡La batalla continúa!!!!

Puno, Dic. 17 de 2004.

Agradezco a los amigos del SER por la invitación a comentar el libro de José Luis. Acepté comentarlo desde la perspectiva de alguien que está interesado por Puno, su historia, su gente y también porque de alguna forma, como muchos otras y otros en la sala, somos parte de esta historia por haberla vivido, en mi caso, los últimos 25 años. El libro de José Luis, sin temor a equivocarme, será de revisión obligatoria para todo aquel que busque conocer la historia de Puno, sobretodo la parte republicana de esta historia. Esta trabajada con rigurosidad, acuciosidad, seriedad y sobre todo mucho respeto por las fuentes, no sólo la que se mencionan a pie de página sino también la que se entrega al final del libro, ordenada pulcramente por tipo de fuente: entrevistas, documentos, libros; es un buen ejem­plo creo para los jóvenes investigadores que se inician en la tarea. Sin embargo, también creo que la historia descrita y analizada por José Luis es la historia oficial o la historia formal. Las fuentes son formales (libros, artículos de revistas, notas de prensa, etc), los métodos seguro que también y el enfoque de análisis posiblemente co­rresponde a uno desarrollado desde el pensamiento occidental, que en buena cuenta está detrás de las diferentes teorías y corrientes. Me explico, estaremos de acuerdo todos que nuestro país es un país multicultural, multilingue y tam­bién estaremos de acuerdo que por efectos de la globalización cultural entre o­tros, cada vez es más evidente que si bien todos somos iguales, unos somos más iguales que otros. Se va conformando como una característica de este tipo de países (multicultuales) que contengan en su seno sociedades paralelas, para verlo en nuestro caso: de un lado, la oficial, la que está representada por el estado, la que está estructurada formalmente sobre una determinada base jurídica y que es la que detenta el poder económico y político; y por el otro lado, el resto de sociedades como la quechua, aymara, esse ejas, machiguenga, para hablar de nuestra zona o aledaños, que con todo el deterioro que se le pueda adjudicar, aún perviven con su propia lógica, sus propias estructuras sociales y políticas, costumbres, leyes, en fin, usos y costumbres, sustentadas en diferente base jurídica y que tienen un elemento en común: su exclusión, su marginación, a pesar que representan a la mayoría del país. Por eso digo que la historia contenida en el libro, es la oficial, sería interesante que se narrara y analizara la historia de esta otra parte de la sociedad peruana, utilizando un propio enfoque, lógica, métodos y demás. Lo que demuestra el trabajo de José Luis es que han habido muy pocos intentos de establecer puentes entre estos dos tipos de sociedad. Demuestra que lo más invisible en nuestro desarrollo como país ha sido el diálogo intercultural, la comunicación intercultural. En ese sentido, me hubiera gustado ver por ejemplo el análisis de la primera gran lucha de los puneños, en el siglo XX, la lucha por la educación, como una lucha de base indígena por su inclusión, por su integración. José Luis señala muy bien cómo es que esta lucha es apoyada por lo que él llama mensajeros o emisarios como p.e. José Antonio Encinas o Manuel Z. Camacho y también muestra sus resultados en el incremento considerable del número de escuelas en el campo; diría que fue una lucha exitosa y que no fueron en vano tantos muertos, héroes y mártires, pero también demuestra que no fue suficiente. Una segunda e importante lucha que está como perdida sobretodo en sus fuentes, es la lucha por la producción. José Luis mismo reconoce las dificultades y la trata poco. Fue la ocurrida entre 1930 y la década de los 60. Es el esfuerzo de los hacendados por modernizar el sistema de producción agropecuario en la zona (manejo de pasturas mediante cercos, inseminación artificial, mejoramiento genético, industrialización para subproductos - recuerdo haber visto revistas uruguayas de la época en donde se informa sobre la Gran Feria de Palermo, de importancia continental, en la que aparecen hermosos ejemplares de animales provenientes de Puno). Creo que ese esfuerzo debe ser reivindicado, José Luis los menciona en su trabajo y me parece importante un estudio más profundo pues demuestra la viabilidad económica de la zona, claro bajo ciertas condiciones y modelos de desarrollo. Me atrevería a señalar que en este esfuerzo se inscribía también la propuesta Velasquista de modernización del estado. La lucha por la tierra, la tercera gran lucha de los puneños en el siglo XX, como lo muestra ampliamente José Luis, y que lo sintetiza en el nombre del libro, creo que se realiza impulsada por “emisarios o mensajeros” que esta vez, vienen de esa parte de sociedad oficial a buscar apoyo (o sustento) más bien a sus propuestas y alternativas de poder (llámense apristas o izquierdistas unificados o no). Creo que en la lectura de estos agentes externos, la integración de los excluidos no fue considerada en consecuencia no era su prioridad. Vinieron con un discurso unilateral y creo que sin darse cuenta de las diferencias, por eso no podían entender por que las formas de organización partidaria que ellos traían no funcionaban, por qué les resultaba más fácil comunicarse en francés que con los campesino en español, por qué los compañeros locales no entraban en una dinámica que “los sacaba de la modorra, de la flojera provinciana y pueblerina”. Fue, en buena cuenta, una lucha orientada y dirigida con otros criterios (criterios occidentales), aunque los beneficiarios serían en última instancia los campesinos. Los resultados, excluyendo los de tipo políticos, resultan aún inciertos e insuficientemente estudiados. Del mismo modo, SL quiso imponer su proyecto político que en buena cuenta era alternativo al status quo de esa sociedad oficial, pero tampoco consideró las diferencias para su análisis o acción, su modelo fue igualmente externo y extremadamente vertical. Eso también es claro en el trabajo que nos entrega José Luis.
Pienso que la lucha de los puneños, los quechuas y los aymaras, no ha terminado aún, quedan batallas por librar, queda p.e. la gran lucha por sus derechos, por su identidad, por su cultura, por establecer un diálogo horizontal en el que estas características y consecuentes diferencias sean respetadas y consideradas con igual valor que las que más. Escaramuzas de esta lucha en los últimos tiempos, podemos considerar los sucesos de Ilave, los de San Gabán, los de Tilali. Para concluir y siguiendo en la constatación de la existencia de sociedades paralelas, para cada una de ellas es posible vislumbrar perspectivas de desarrollo, cada una responde a un determinado modelo: La sociedad oficial, cuya lógica es la de acumulación, ha tenido múltiples oportunidades de ensayar acciones y proyectos en ese sentido, y tal vez se está jugando los descuentos. El más claro a mi entender fue el del último gobierno de Fujimori que como casi todo lo que él hizo fue no explícito y fue pragmático. Su política Impulsó cuatro medidas tendientes a lograr que Puno muestre sus atractivos a la inversión de capitales (extranjeros, en su opción creo): una, la titulación de tierras, que para lo único que podía servir es para establecer un mercado de tierras (como en Chile); dos, el establecimiento de pastos y forrajes, tractores incluidos; tres, las campañas para liberar a la zona de la fiebre aftosa (único escollo para poder exportar carne), incluida la liberalización de la exportación de camélidos; y cuatro, las carreteras. Como ustedes pueden apreciar es un modelo orientado a la exportación que supone además la concentración de tierras y que permitiría ver un vergel a todo aquel que pase por Puno, sólo que lo vería sin gente, porque este modelo es excluyente, no absorbe mano de obra, pocos serían los escogidos y una de las pocas opciones que tendrían los que decidieran quedarse es tal vez volver a usar plumas para los turista. Los campesinos excedentes tendrían que dejar la zona, tendrían que volverse comerciantes o colonos, con la consecuencia de un incremento de la pobreza y la degradación del medio ambiente (si es que esta población se ve arrinconada a la selva o a las periferias urbanas de la costa).  Del otro modelo de desarrollo, el de las sociedades excluidas, y que responden más a una lógica de seguridad, no tengo ejemplos; algo escuché que se esta haciendo en Brasil, con Lula. En el campo económico hay algunos estudios p.e. el de Adolfo Figueroa, Efraín Gonzáles en Perú y en Bolivia, los del PIED Andino. Es entonces urgente trabajar investigación con un enfoque intercultural, propiciando que estos actores excluidos sean los conductores de sus propios proceso. La tarea urgente que nos toca por ahora es buscar y establecer puentes de conexión y entendimiento a través del diálogo intercultural. Tenemos que encontrarlos además porque es a través de ellos que vamos a lograr salir con vida, todos, cuando la guerra por el agua, en el planeta, se nos venga encima. Gracias José Luis por tu trabajo.

Agradecimientos a la CASA DEL CORREGIDOR
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
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